Tue 29 Apr 2008
Los últimos días de un trabajo que dejas son siempre extraños, sobretodo si llevas un buen tiempo trabajando allí. Te pones a pensar en las putadas que te han hecho, en las que has hecho tú, en los buenos momentos, en los malos, en los compañeros que vas a dejar atrás…
Te guardas algún reproche y dejas de recibir alguno. Recibes calurosas despedidas de quién menos te lo esperas y reacciones tibias (por no decir gélidas) de gente con la que has compartido trabajo codo con codo. Y aunque hay cosas que te duelen, te las callas, pues otro tanto hacen los demás. En cierta forma es una especie de estado de excepción, de periodo de gracia. Algo así como un funeral; nadie habla mal del muerto (o, antes de hacerlo, por lo menos se esperan a haberlo enterrado).
[ Suena When the Ship Comes In por Bob Dylan — http://es.youtube.com/watch?v=cVbK1ODWxcA


